“Llamados a la Santidad”
La santidad es lo más necesario para que la Iglesia lleve a cabo su misión de ser en el mundo el reflejo salvífico de Cristo. Sin ella, todas las realizaciones de su acción mundana y el desarrollo de su constante actualización son imposibles o inútiles.
Los santos son, pues, la bendición que la Iglesia y el mundo esperan de la gracia de Dios, porque en ellos: «Dios revela su presencia y su rostro a los hombres de manera viva. En ellos es Dios mismo quien nos habla y nos ofrece un signo de su reino, al que somos atraídos con fuerza, precedidos como estamos por un número tan grande de testigos (cf. Hb 12, 1) y por un testimonio tan claro de la verdad del Evangelio" (LG 50).
También nosotros, los carmelitas Seglares estamos llamados a ser santos, siendo esta la primera vocación que tenemos desde el bautismo. Son varios los hermanos y hermanas que habiendo vivido su vida cristiana como CARMELITAS SEGLARES, están en diversos momentos de su proceso de canonización. Ellos que nos adelantaron en la Vida Eterna, nos deben servir como ejemplo para nuestra vida como carmelitas descalzos en el mundo.




